La Dieta Mediterránea es, desde el pasado mes de noviembre, Patrimonio Inmaterial Cultural de la Humanidad de la Unesco, una calificación, cuya solicitud fue iniciativa de España, país mediterráneo al que le apoyaron Italia, Grecia o Marruecos. Sin embargo, aunque los alimentos y costumbres que caracterizan la Dieta Mediterránea se pueden considerar como ''los de siempre'' para los españoles, cada vez están más ausentes en sus hábitos porque se adoptan los de otras culturas. Por eso, a la hora de hablar de la Dieta Mediterránea en España, cabe preguntarse ¿es un mito o una relidad?
España es el país que, desde hace unos años, ha abanderado la candidatura de la Dieta Mediterránea como Patrimonio Inmaterial Cultural de la Humanidad de la Unesco, calificación que, tras conseguir el apoyo de otros estados vecinos, como Italia, Grecia o Marruecos fue aprobada el pasado 16 de noviembre.
Sin embargo, en las últimas décadas, los hábitos de esta dieta llenan más la boca de los españoles que sus estómagos, puesto que según un informe de la Fundación Dieta Mediterránea, España es el cuarto país mediterráneo que más pierde su dieta, por detrás de Grecia, Albania y Turquía.
Y es que el informe realizado por la Fundación Dieta Mediterránea sobre las tendencias mudiales en la adherencia a la Dieta Mediterránea durante los últimos 40 años deja clara una conclusión: los países de la Cuenca del Mediterráneo han variado sus hábitos alimentarios alejándose de su patrón original, mientras que los estados de Europa del norte y otros países del mundo se han acercado tímidamente —en este punto sorprende Irán, que ha sido el país que más se ha aproximado a la Dieta Mediterránea en las últimas décadas—.
Según el presidente de la Fundación de la Dieta Mediterránea y catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de la Palmas de Gran Canaria, Lluis Serra, en las últimas décadas ''se han introducido alimentos no mediterráneos y eso ha hecho que se desvirtúe''.
¿Qué es la Dieta Mediterránea?
Frente a lo que muchos consideran, la Dieta Mediterránea no es únicamente un patrón alimentario que combina ingredientes de la agricultura local o las formas de cocinarlas, si no que es algo más, puesto que abarca el estilo de vida, el compartir las comidas y las tradiciones gastronómicas, unido a la práctica del ejercicio físico e incluso el descanso tras el almuerzo, (la conocida siesta).
De este modo, además de ser una alimentación basada en la famosa trilogía mediterránea de trigo, vid y olivo, a la que hay que añadir verduras, frutas, legumbres, pescado y frutos secos, también es el estilo de vida y su transmisión, generación tras generación, lo que ha sido fundamental para conseguir ser elegido Patrimonio Cultural Inmaterial por parte de la Unesco.
Pero a todo esto hay que añadir un factor más: lo saludable que es Dieta Mediterránea, puesto que está demostrado que su práctica reduce significativamente la incidencia de las enfermedades coronarias en la población gracias a productos como el aceite de oliva, las frutas y las hortalizas, el escaso consumo de carne roja o la práctica de ejercicio físico. Existen multitud de estudios que avalan los beneficios de la Dieta Mediterránea, como que reduce el riesgo de padecer obesidad tanto en hombres como en mujeres, también frena la posibilidad de padecer diferentes tipos de cáncer e incluso disminuir el índice de mortalidad en las personas más mayores.
Las causas de su freno
La introducción en la sociedad actual de patrones de vida y alimentarios de otras culturas está poniendo en peligro la permanencia de los de la Dieta Mediterránea. Según el presidente de la Fundación Citoliva (Centro Tecnológico del Olivar y del Aceite), José Juan Gaforio, entre las razones principales del abandono de estos patrones de vida se encuenta que ''hoy día no estamos dispuestos a gastar tiempo cocinando. Nos gusta comer bien, pero no trabajar mucho en la cocina''.
Asimismo, Gaforio también considera que el ritmo de vida actual, en el que seis de cada diez adultos comen fuera de casa, y la incorporación de la mujer al mercado laboral, cuando era depositaria de la cultura gastronómica, son otros factores a tener en cuenta.
Sin embargo, según el prestigioso médico experto en cirugía general y del aparato digestivo, Mario Alonso Puig, la sociedad actual se queja de falta de tiempo, pero ''vivimos 30 años más que hace siglo y medio, por tanto, tenemos más días que nuestras generaciones pasadas. Por eso, si no encontramos el momento para comer de una manera decente y con una dieta equilibrada, no es por falta de tiempo, sino porque ya no es prioritario en nuestra mente''. Precisamente, esa falta de tiempo es la que ha hecho que en las últimas décadas despegara en la industria alimentaria la elaboración de alimentos preparados y precocinados, un camino por el que están apostando muchas empresas, puesto que gracias a ellos se consigue un mayor valor añadido de los productos y un incremento en las ventas.
Sin embargo, el consumo continuado de este tipo de alimentos, a la larga no resulta tan saludable, ya que para que tengan un buen sabor se suele abusar de diferentes tipos de grasas, sales y otros ingredientes.
Entonces, ¿el avance de la indusria alimentaría está reñido con la Dieta Mediterránea? ¿Es posible practicarla y seguir el ritmo de la sociedad actual?
Las Soluciones
El presidente de la Fundación Citoliva considera que una de las soluciones para adaptar la Dieta Mediterránea a la sociedad actual es que las empresas agroalimentarias innoven lo suficiente.
En este sentido, según se puso de manifiesto en Cortijo Urbano —jornadas organizadas por Citoliva el pasado mes de noviembre—, la tecnología no tiene por qué estar reñida con el patrón alimenticio de los mediterráneos, sino más bien al contrario, tiene que avanzar para conjugar de la mejor manera el ritmo de vida actual con una alimentación saludable.
Y aquí es donde los alimentos de IV y V gama adquieren un gran valor, tal y como se ha demostrado por su incremento en los últimos años.
Según la Asociación Española de Frutas y Hortalizas Lavadas y Listas para su empleo, Afhorla, la comercialización de productos hortícolas y frutícolas pelados, limpios y listos para su consumo no para de crecer continuamente.
De hecho, el incremento en septiembre de 2010 estaba en un seis por ciento superior al de 2009. Por productos, destaca el gran consumo de hortícolas, que supone el 98 por ciento del total comercializado, mientras que las frutas cortadas y envasadas se quedan en el resto.
No obstante, el experto en hostelería, dietética y nutrición, Fernando Gómez, afirmó en las jornadas de Cortijo Urbano, que entre los productos de IV y V Gama ''hay que optar por los más ricos en cualidades organolépticas, y cuanto menos manipulación conlleven, mucho mejor''. Y es que, mientras los productos de la IV Gama mantienen sus propiedades naturales durante unos siete días, (sin incorporar ningún aditivo o conservante), los de V al tratarse de platos preparados y envasados tienen que ir más allá en cuanto a aditivos.
Por ello, actualmente el reto se encuentra, no sólo en la promoción de la Dieta Mediterránea, sino en la industria, en el I+D, para conseguir hacer productos fáciles de cocinar y saludables, (con pocas grasas y que éstas sean ''de las buenas'').
Según el presidente de la Fundación Dieta Mediterránea, a la industria agroalimentaria no le queda otro camino, ya que ''ni siquiera a ella le interesa que sus clientes estén enfermos, porque entonces, no consumirán''.
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